El problema de la Arquitectura

A menudo en esta sociedad aquejada por los problemas, nos encontramos con un pesimismo generalizado. La arquitectura no parece ser la excepción, y para muchos críticos esta es la peor época de la arquitectura, una arquitectura sin rumbos, aquejada por las variaciones y vacilaciones en cuanto a su propia naturaleza.

Tal vez si desarrolláramos una grafica con la variable tiempo y compromiso de la arquitectura, encontraríamos que vamos en picada, y nos encontramos en el punto más bajo. Las formalidades que encontramos en nuestra arquitectura lo demuestran, obras de Hadid, Ghery, entre otras, nos hacen dudar si la arquitectura tiene un rumbo definido o solo es producto del capitalismo, y los “caprichos” de este.

En la última década han obtenido fuerza términos, como sustentabilidad, sostenible, verde. Términos que parecen buscan cambiar el rumbo, crear un rumbo, que nos permita salir del rezago que como disciplina tenemos. Pero…

De verdad estamos tan mal? Si analizamos la historia de nuestra disciplina y como la hemos pensado, estudiado, enseñado, tal vez nos demos cuenta que la grafica es inversa. No será que estamos en el punto más alto de nuestra disciplina?, donde hemos logrado llegar a más gente que en ninguna otra época.

En un principio la arquitectura primitiva se preocupaba por lo básico, que era la sobrevivencia, buscábamos un lugar para protegernos del clima, y de algún modo se supo resolver, usando los medios que la naturaleza nos brindaba, sin ningún proceso industrial.

Más tarde una vez resuelta la sobrevivencia se le agregó el culto a la divinidad, y nos encontramos con las primeras civilizaciones, donde se le rendía tributo a la naturaleza “divina” de los faraones y reyes, hasta los templos en los cuales se rendía culto a los dioses. Se encontraron sentidos de proporcionamiento, basados en la naturaleza divina de las cosas. Este concepto de la arquitectura siguió el mismo camino, hasta incluso la etapa gótica de la arquitectura.

En el siglo XV las cosas empezaron a cambiar, en la arquitectura el centro fue la relación Dios-Hombre, aparece el hombre de Vitrubio de Da Vinci y se empieza a pensar al hombre como la máxima creación de Dios.

Nuestra disciplina da un salto enorme con la llegada de la revolución industrial, a pesar de que los conceptos anteriores seguían presentes, se agregó la razón y la ciencia a la proyección de la arquitectura, se convirtió en arquitectura para masas, donde los materiales más baratos, fáciles de manejar y producidos en serie eran los más revolucionarios.

A principios del siglo XX la modernidad trae consigo conceptos tales como el funcionalismo, la antropometría, en las cuales el hombre y su forma de vivir el espacio se vuelve el centro de la proyección arquitectónica. Le Corbusiere, Barragán, entre otros son claros ejemplos de ello.

Una vez concluida la guerra fría, el progreso y enriquecimiento de las naciones occidentales, trae consigo problemas como la sobrepoblación, movilidad, y surge con ellos una nueva concepción del edificio, en el cual no se le ve más como un ente aislado, ahora se le ve como la parte de un todo, en la cual el edificio debería permearse con su entorno e integrarse a él. Hacer ciudad.

Hasta este momento la arquitectura sigue pensando en supervivencia, divinidad, relación dios-hombre, industria, hombre, ciudad, pero así como nuestra sociedad se vuelve cada vez más compleja, así es nuestra disciplina.

En los últimos años la sustentabilidad se ha agregado a la discusión como consecuencia del grave estado en el que se encuentra nuestro planeta, ahora ya no es el hombre y su ciudad, ahora es el hombre como parte de un todo en el cual nuestras acciones repercuten en todo el planeta.

El quehacer arquitectónico se ha vuelto más complejo, son más problemas por resolver y por lo tanto eso alimenta la idea de que estamos peor que antes.

Por otro lado la universidad, y sobre todo la universidad pública en su afán de crear profesionistas que satisfagan las necesidades de la sociedad, siempre se ha quedado un paso atrás, es por ello que el estudiante siempre debe estar en busca de los medios que le ayuden a aprender lo más nuevo. A menudo los congresos, conferencias, internet, pueden ser ejemplos de esto.

Y se abren varias interrogantes ¿Qué debe aprender el estudiante de arquitectura? ¿Cómo debe ser el profesor de arquitectura? ¿Cuál será el siguiente paso en el desarrollo de la arquitectura?…

Documento realizado en co-autoria con Daniela Montiel Flores y Miguel Angel Garcia  Escobar, como planteamiento de problema para ponencia en la Reunión Nacional de ASINEA 2012.
Próximamente se aportara la conclusión de esta investigación.


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